La electrificación de la movilidad aporta múltiples beneficios para sociedad y el medio ambiente, pero el reemplazo de una gran parte de nuestra flota de transporte por vehículos eléctricos tendrá enormes repercusiones en los sistemas eléctricos. Los más críticos han expresado su preocupación en torno a la cuestión de si las redes eléctricas actuales podrán soportar estos nuevos flujos de potencia. Por ejemplo, si muchas personas vuelven a casa del trabajo y cargan sus vehículos eléctricos de 5 a 8 de la tarde, la demanda de energía se disparará. Para responder a estas necesidades será necesario realizar una gran inversión en equipar las redes que transportan la electricidad y los medios para generarla, lo que también podría suponer un aumento en el precio de consumo. Si las infraestructuras de vehículos eléctricos siguen dependiendo de los puntos de carga tradicionales, que sencillamente generan energía a un flujo estándar hasta que el vehículo está cargado, los propietarios, las empresas con puntos de carga y los operadores podrían tener serios problemas.

Durante el proceso normal de carga, el vehículo se enchufa y consume toda la energía necesaria de la red de suministro. Sin embargo, la carga inteligente permite que los operadores de red optimicen el flujo de energía hacia los vehículos eléctricos, de forma que pueden regular el consumo de energía en función de la demanda energética. De esta manera, pueden ofrecer un servicio más fiable a sus clientes.

Los cargadores inteligentes “se comunican” con los vehículos enchufados, la compañía energética y el propietario del punto de carga a través de conexiones de datos como la nube. Esta conexión permite que los operadores de red eléctrica midan y gestionen el uso de energía y los niveles de potencia de forma remota y en tiempo real, utilizando la carga inteligente para desarrollar sistemas de energía dinámicos que resistan las enormes demandas energéticas en el futuro de la carga de vehículos eléctricos. Esto permite que los operadores de red estén preparados para el futuro y ofrezcan el mejor servicio a sus clientes, evitando los cortes de luz y proporcionando la energía necesaria, independientemente de que haya picos de demanda inesperados.

La carga inteligente permite equilibrar la red, por lo que no será necesario gastar miles de millones en mejorar las redes. Así, los operadores podrán optimizar las infraestructuras de carga para que sean más eficaces, prácticas y económicas para todas las partes interesadas.

Fuente: Wallbox